Laurita Wilson: La primera enfermera de Nicaragua
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Es recordada por su trabajo en comunidades del Río Coco y la RAAN que inspiró a muchas mujeres a ser trabajadoras de la salud

 

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Laurita Elizabeth Wilson es un nombre que muchas personas recuerdan, tanto en Bilwi, como en comunidades del Río Coco por su trabajo de enfermera. Fue una mujer de familia negra, de estatura mediana, manos grandes y toscas, mirada expresiva y siempre portaba una sonrisa en su rostro. Era de carácter fuerte, pero a la vez amable, alegre, creativa, religiosa y sobre todo entregada a su trabajo, nos cuentan sus sobrinas nietas de parte materna, Florence y Katherine Levy Wilson.

 

Según relatan sus familiares, su madre Cinderella Bateman y su padre Dormiston Wilson llegaron de Jamaica como misioneros de la religión morava. El 3 de octubre de 1906 Laurita nació en la comunidad miskita de Prinzapolka, municipio de la Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN. Tuvo cinco hermanos y dos hermanas.

 

“Fue sietemesina y era tan pequeña que la apodaron Medi, que es la pronunciación de mitad en inglés creole, nos cuenta Florence. En comunidades del Río Coco, llano de Waspam y Bilwi, Laurita también fue conocida cariñosamente como misis midi, que es la pronunciación en inglés creole de señora Medi.

 

Ser independientes

 

Laurita estudió la primaria junto con su hermana Florence en su casa, su mamá se encargó que recibieran una buena educación por igual, tanto sus hermanas como hermanos. Como en Prinzapolka no había secundaría, sus hermanos fueron enviados a estudiar a Jamaica. Pero cuando ella terminó su primaria, ya se había fundado el Colegio Moravo en Bluefields, donde la mandaron a estudiar, graduándose en 1928.

 

Sus sobrinas nietas Florence y Katherine recuerdan que su tía Medi les contó que tuvo mucho apoyo de su mamá para estudiar. Nunca le dijo ya tenés que casarte o formar una familia y eso fue fundamental para sentir que ese no era su único destino.

 

Ellas nos cuentan que su tía también les insistía a ellas en el tema. Un día Florence le preguntó por qué y ella le contestó: “Porque las mujeres tenemos que ser independientes. Si hoy tenemos marido que nos ayude está bien, pero si mañana ese hombre no está uno puede mantenerse sola con su ingreso”. Florence siguió sus pasos convirtiéndose en doctora.

 

Luego que terminó sus estudios en Bluefields, ciudad ubicada al sur de la Costa Caribe, Laurita se dio cuenta que había un proyecto de salud en la comunidad de Bilwaskarma, municipio de Waspám. Junto con tres amigas armaron el viaje, pero a la hora de llegada todas menos ella cambiaron de opinión al escuchar sobre las condiciones del Río Coco.

 

Laurita, con espíritu aventurero, se fue y estudió enfermería en el Hospital Ruth C. S. Thaeler de Bilwaskarma. El 12 de septiembre de 1938, ella fue la única y primera enfermera en graduarse en nuestro país. Luego se quedó trabajando en el hospital junto a muchos doctores y enfermeras que venían de los Estados Unidos y esa fue su gran escuela de aprendizaje. Laurita hablaba muy bien inglés, miskito y español.

 

Un amor sin prejuicios

 

La obra de la religión morava en el llano de Waspám, además de construir el hospital Bilwaskarma, fundó un instituto teollógico donde llegaron varios muchachos a estudiar. Uno de ellos fue Mullens Tilleth, miskito originario de la comunidad Awas de Honduras. Laurita lo conoció y se enamoraron.

 

Cuando quisieron casarse, la familia de él se rehusó porque ella era negra y mayor 20 años que él. Pero nada los detuvo y en 1941 se casaron en la comunidad de Wasla. Mullens era pastor y misionero moravo, lo enviaron a trabajar a varias comunidades y ella lo acompañó. Así iniciaron su travesía a lo largo y ancho del Río Coco. A partir de ese momento Laurita agregó su apellido de casada a su nombre y así se dio a conocer.

 

La pareja vivió más o menos ocho años en la comunidad miskita de Raití, ubicada río arriba. Para llegar hay que atravesar varios raudales, algunos son grandes y peligrosos. “Recuerdo que Laurita le gustaba mucho estar allí, trabajaba en la clínica, enseñaba a los jóvenes inglés, a tocar el piano, a leer y daba consejos. Yo fui uno de esos jóvenes”, nos cuenta el doctor Kenneth Serapio Hunter, de 65 años, quien la conoció en su juventudy la considera "una segunda madre".

 

Su paso por el Río

 

Laurita era una enfermera profesional, tenía un don y entregaba todo. Trabajó en ambos lados del Río Coco, del lado hondureño y nicaragüense. Ella bajaba y subía los raudales del río para atender a quienes la necesitaban.

 

Su sobrina Katherine nos dice que su tía le contó que en una ocasión realizó algunas maniobras médicas que sólo había leído en los libros. Tuvo que hacer una cesárea en condiciones muy básicas para salvar a una mujer. “Yo nunca tuve temor porque sentía que había tenido una buena preparación para estas cosas”, recuerda que dijo su tía Laurita.

 

Krukira_Haulover_057Para esa época en muchas comunidades había enfermedades que no tenían cura o bien no tenían los medicamentos necesarios. Una fue el bullpis o tiña, pues Laurita encontró como curarlo por medio del uso de plantas, hojas y comenzó a aplicarlo a las personas que lo tenían en las comunidades. Años después cuando apareció el antibiótico para curar este mal, ella dijo: “Ohohohoho pues yo ya podía curar eso”.

 

La enfermera Erna Patterson Ranklyn también nos cuenta que cuando trabajó con Laurita en los años 70, de ella aprendió a cumplir con normas y medidas para protegerse de enfermedades contagiosas. 

 

Viviendo la discriminación

 

Según declara personal médico de Bilwi, durante muchos años las enfermeras egresadas de la escuela de Bilwaskarma debían ir al Pacífico para ser acreditadas por la Universidad de Oriente y Mediodía de Granada, que por una política discriminatoria del Estado era la única reconocida para acreditar a profesionales de la medicina de todo el país.

 

Así se le notificó a Laurita desde el gobierno central que ella no podía trabajar sin credencial de enfermera. Fue entonces que viajó durante días por el río, en mula, cruzó Jinotega y otros lugares hasta llegar a Granada para hacer un examen de enfermería.

 

Ahí un jurado integrado sólo por hombres le hizo preguntas de todo tipo que ella contestó. Al terminar le dijeron que no podían darle el título de enfermera, porque el problema era que ella no había ido a la Universidad y simplemente le entregaron el título de curandera.

 

Ella se regresó a trabajar como siempre con entrega y pasión por la medicina y la gente en el Río Coco, donde para todos siguió siendo la dactar mairin, que es la pronunciación de mujer doctora en miskito. Una de sus frases era: “Una enfermera es una enfermera no importa si no usa el uniforme, sos una enfermera siempre haciendo el trabajo”, repetía.

 

“Los doctores estadounidenses que la educaron dijeron que ella con su conocimiento y práctica podía trabajar en cualquier hospital de los Estados Unidos. Laurita era más que una enfermera, era una doctora”, nos asegura el doctor Kenneth.

 

Sus reflexiones religiosas

 

Laurita creció en un hogar religioso, su papá fue reverendo, igual su esposo y uno de sus hermanos era obispo de la Iglesia morava. Su sobrina nos cuenta que retomaba la Biblia para comentar que el hombre debe amar y tratar bien a su esposa, de la misma manera que Jesús lo haría con su Iglesia. Además organizaba charlas con mujeres de la Iglesia sobre la importancia de cuidar nuestra salud.

 

Sus familiares y otras ciudadanas de la región cuentan que muchas mujeres indígenas siguieron su ejemplo al cultivar su educación y prepararse como enfermeras, médicas y carreras afines con la salud.

 

El 17 de septiembre del 2000 murió de 94 años en Bilwi. Laurita Elizabeth Wilson de Tilleth fue una gran mujer que dejó sus conocimientos, recuerdos y fuerza para ser tomados en cuenta por cada una de nosotras.

 

Reconocimientos recibidos

 

• Homenaje como primera enfermera graduada en Nicaragua por el Ministerio de Salud, agosto 1992

 

• Por su servicio como enfermera pediátrica en el barco hospital SS-Hope - 1996

 

• Homenaje en Bilwaskarma de parte de sus compañeras - 1981

 

• Homenaje de la Bluefields Indian and Caribbean University, BICU, y el Centro Interuniversitario Moravo en el 2000

 

La escuela de enfermería

 

• En 1935 se funda en Bilwaskarma el Hospital escuela Ruth C.S Thaeler donde se graduó Laurita Wilson.

 

• Entre 1972 y 1973 la escuela se trasladó al hospital Gray Memorial de Bilwi y a partir de 1982 pasó a llamarse Centro Educativo Técnico Regional de Salud, Ceters - Escuela de Enfermería Laurita Wilson de Tilleth.

 

• Desde 1980 al 2008, la Escuela había formado mil 151 técnicas y profesionales de distintas carreras. Hoy cuenta con el reconocimiento del Ministerio de Salud y de educación superior.

 

Fuente: Secretaría académica Ceters. Con la colaboración de Jennifer Chávez Salas.

 

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