
Queridas amigas:
Cuando las mujeres reconocemos nuestra historia, encontramos muchos logros que celebrar y que nos hacen sentir orgullosas de lo que somos.
Hace 20 años las nicaragüenses organizadas dimos nuestro grito de independencia de partidos políticos en el Festival de las 52%, donde nos reunimos cientos de mujeres de toda Nicaragua para compartir nuestro de seo de autonomía y plantearnos nuestras propias estrategias, demandas y liderazgos por nuestros derechos e intereses, en un proceso permanente de toma de conciencia y de decisiones.
Este hermoso aniversario es aún más significativo porque también celebramos la fundación de muchas organizaciones y colectivos de mujeres. Ahí también nace La Boletina para apoyar el intercambio de información y experiencias del movimiento de mujeres que ya estaba por todo
el país.
Para ese momento, ya estábamos claras que para alcanzar una sociedad justa, debíamos trabajar por relaciones más igualitarias entre mujeres y hombres no sólo en la casa, sino en la organización, los partidos y todas las instituciones sociales. También teníamos certeza de que los cambios personales debían sostenerse en cambios sociales, políticos, jurídicos y económicos. 
Por eso, desde esa fecha, como organizaciones y movimiento amplio de mujeres nos hemos propuesto construir una sociedad justa, donde no exista el autoritarismo, el machismo y donde podamos vivir libres de violencia y discriminación. Para eso se requiere de leyes, políticas públicas y prácticas culturales que promuevan y defiendan los derechos de las personas y particularmente de las mujeres.
Ya que el Estado de Nicaragua ha aprobado y ratificado convenios y convenciones internacionales, es importante que como ciudadanas demandemos que se cumpla con estos compromisos para hacerlos efectivos.
Los gobernantes tienen la obligación de proteger la vida, salud y el bienestar sin discriminación por edad, procedencia, religión o filiación política. Parte de sus funciones es desarrollar programas y proyectos que contribuyan al bienestar de la población y a superar las brechas sociales, económicas y culturales que existen entre mujeres y hombres.
En ese sentido, los proyectos o servicios que llegan a cada barrio, comunidad, familia, no son favores o regalos, son responsabilidades asumidas cuando funcionarios o políticos son nombrados o electos. Si un gobierno lo hace, ¡que bien! porque está cumpliendo con su responsabilidad. Si no lo hace, tenemos que presionar para que cumpla.
De cara a las próximas elecciones, es importante que las mujeres analicemos qué pasa ahora y qué ha pasado en los últimos años. Que nos preguntemos, ¿cuál es el valor que líderes o candidatos le han dado a la vida de las mujeres?, ¿qué han hecho para frenar el feminicidio?, ¿qué han hecho para que toda la violencia hacia las mujeres no quede sin castigo?, ¿quiénes han abogado por leyes que cuiden nuestra salud y vida?
Finalmente, amigas lectoras, recordemos que somos la mitad de la población y con nuestro voto podemos decidir el destino de nuestro país. Que nadie nos arrebate la libertad de decidir, libremente es nuestro derecho.