| Mujer Prevenida, puede salvar su vida |
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Tania Montenegro Esto no sólo ocurre en nuestro país. En todo el mundo, las mujeres tenemos más probabilidades de que nuestra pareja actual o anterior nos agreda o nos mate, a que lo haga cualquier otra persona, según el Informe Mundial de Violencia y Salud. Por eso, si por cualquier motivo estamos con una pareja que nos agrede, es importante tomar conciencia de algunas señales de alerta para buscar cómo protegernos. -----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
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La realidad lo demuestra, ya que una de cada tres mujeres casadas o juntadas afirma haber vivido violencia física o sexual en su vida, según confirmó la Encuesta Nicaragüense de Demografía y Salud, conocida como Endesa.
La sicóloga Ana Leticia nos confirma que cualquier mujer puede vivir violencia. No importa si tenemos dinero o no, si somos bebés, adultas o viejitas; el lugar donde vivamos, nuestra religión, si tenemos estudios o sólo aprendimos a leer y escribir. Tampoco nos salva ser profesionales o si somos de la ciudad o del campo.
Cualquier mujer puede ser maltratada o asesinada por su novio, marido, compañero, pareja actual o anterior u otro hombre cercano, según los datos de diversas investigaciones.
Aunque está claro que no sólo podemos morir porque un hombre nos mate en un arranque de cólera, sino producto del maltrato permanente a lo largo del tiempo, que nos deja marcas en el cuerpo y también en el alma, como decimos popularmente. El riesgo de ser asesinada directamente aumenta cuando las agresiones se dan cada vez más seguido y las consecuencias empeoran.
Según datos internacionales, el peligro crece si vivimos con alguien que nos maltrata seguido, cuando estamos embarazadas, al momento de separarnos la primera vez o después de habernos separado definitivamente.
Midiendo el terreno
Parte de la misma violencia es cuando los hombres aíslan a las mujeres de su familia y amistades para controlarlas mejor, nos explica la sicóloga de Ixchen. Afectan su confianza diciéndoles: nadie te quiere, estás sola; entonces ellas se convencen de eso y no se sienten en capacidad de buscar ayuda, apunta.
Salir de la violencia no es fácil, pero tengamos presente que ésta empeora con el tiempo “y puede enviarnos a la cama, el hospital o la muerte”, nos insiste la sicóloga Ana Leticia.
Una recomendación de mujeres sobrevivientes de violencia es hacer un plan para protegerse y salvar su vida. Y lo hacemos desde que reconocemos los riesgos y tomamos precauciones para protegernos junto con las hijas e hijos, nos comenta por su parte Caridad Hernández, sicóloga de la Asociación de Mujeres contra la violencia Oyanka, de Jalapa.
“Es fundamental identificar y buscar una red de apoyo, que consiste en hacer un listado de gente que puede ayudarte ya sea para dar refugio, platicar, pensar qué vas a hacer y acompañarte para tomar decisiones. Muchos familiares no saben lo que les pasa y cuando ella lo cuenta, la mamá o cualquier otra persona la apoya”, nos explica esta sicóloga de Jalapa.
Hacer el plan
Sólo nosotras sabemos a quién podemos contarle nuestra situación, pero siempre hay una persona dispuesta a ayudarnos, nos asegura Caridad. Y añade que podemos contar con familiares, amigas, vecinas, centros de mujeres, líderes de la comunidad y Comisarías de la Mujer o Ministerio Público, éstas dos últimas por obligación del Estado.
Con ayuda de las sicólogas Ana Leticia, Caridad y Alba Mara Carmona, del albergue para mujeres de Oyanka, presentamos algunas recomendaciones para hacer un plan de emergencia frente a hechos violentos:
Red de apoyo: Identificá quiénes estarían dispuestas a ayudarte en una emergencia y contales tu situación. Si vivís en una comunidad podés buscar a una o un líder para que estén al tanto o un centro de mujeres si hay. Si es el caso, aprendete de memoria sus teléfonos y direcciones o apuntalos en un papel que tendrás en un sitio seguro.
Mantené una maleta escondida en otro lado. Ahí podés tener algo de ropa tuya y de tus hijas e hijos; unos realitos y originales o fotocopias de documentos importantes, aunque sean del hombre. Por ejemplo: cédula, partidas de nacimiento, tarjetas de vacunación, escrituras o cuentas bancarias. También copia de las llaves de la casa, medicinas o recetas importantes y datos del trabajo de tu pareja. Pedile a una persona de tu confianza que te la guarde.
Hablá con tus hijas e hijos. Explicales que la violencia nunca es buena, aún cuando venga de alguien a quien quieren. Insistí en que ninguno de ustedes tiene la culpa de lo que ocurre y que cuando comience un pleito, salgan corriendo de la casa para protegerse y pedir ayuda. Decidan una palabra clave que les indique que salgan rápido.
Si no vivís con el hombre. Para prevenir es mejor cambiar las cerraduras de la casa y asegurarla. También es útil cambiar los muebles de lugar, por si el hombre entra, para que haga ruido y te alerte. Además, contale a personas del vecindario que ya no estás con él y que si lo ven queriendo entrar avisen a la Policía y busquen cómo ayudarte.
Armá una ruta de escape. Previamente pensá y practicá con tus hijas e hijos por dónde pueden salir de la casa de forma segura.
Señal de alarma. Ponete de acuerdo con quienes vivís y con alguna vecina cuál será la señal de alarma cuando te sintás en peligro. Así pueden llegar a ayudarte y llamar a la Policía.
El poder de tu voz. Si te quiere golpear, corré, gritá, pedí ayuda, a muchos agresores no les gusta el escándalo y pueden detenerse, pero sólo vos sabés si eso te puede exponer más.
Si no lográs salir. En la medida de lo posible, evitá cuartos sin salida donde pueda atraparte o la cocina, donde hay cuchillos a mano con los que puede herirte. Buscá algo que podás usar como escudo.
Medí tus fuerzas. Si ves que la situación puede empeorar y no podés salir, hacele caso hasta que se tranquilice un poco. Algunas veces es mejor huir y otras seguirle la corriente.
Si decidís abandonar la casa luego del hecho, no le des ninguna señal de lo que vas a hacer. Seguí con tu rutina de siempre y buscá ayuda con alguien de la comunidad o barrio, en el centro de mujeres más cercano o la Policía.
Buscá refugio, de preferencia en sitios donde él no pueda encontrarte. En Nicaragua hay 10 albergues para mujeres en tu situación, en un centro de mujeres o la Comisaría pueden hacer el contacto.
La ley te respalda. Pensá en la posibilidad de poner una denuncia en la Comisaría de la Mujer, la Policía o el Ministerio Público y pedí medidas de protección.
Lo ideal es que vayás junto con una promotora de un centro de mujeres, porque esto puede agilizar el proceso.
Pensá en vos. Es importante que tengás apoyo emocional para enfrentar este momento. Hay centros de mujeres y comisarías donde además de darte atención sicológica te acompañan en el proceso legal. Aunque sabemos que no es fácil hablar con alguien sobre lo que nos pasa, éste puede ser el primer paso para cambiar la situación. Acudir a un centro de mujeres e ir a la Comisaría o a la Policía pueden ser buenas salidas.
En Nicaragua existe la Red de Mujeres Contra la Violencia y la Alianza de Centros de Mujeres, que reúnen a grupos y organizaciones que atienden en todo el país. Aquí te dejamos el contacto porque llamando a la Red te dicen dónde está el centro más cercano a tu casa.
Red de Mujeres Contra la Violencia: Tels. 2266-4619, 2266-5734 * Dirección: del canal 12, media cuadra al sur, Bolonia, Managua. Correo: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla www.rededujerescontralavioencia.org.ni/
En La Boletina # 80 que circuló en noviembre iba un suplemento sobre violencia con un directorio nacional de centros y de comisarías para buscar ayuda. Clic aquí para descargar el suplemento ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------- |
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