| ¿Por qué aborté? |
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Una mujer nos comparte su testimonio sobre esta decisión que tomó cuando tenía 24 años
Gloria Palacios
Soy una profesional de 43 años, estoy casada, tengo dos niños de 12 y 10 años. Soy originaria de un pueblo pequeño, aunque vivo en la capital desde chavalita. Quiero compartirles una experiencia que viví hace 19 años y que le puede suceder a cualquier mujer en el momento menos esperado.
En aquel tiempo yo recién me había graduado y tenía una relación de pareja seria. La persona con la que estaba se había hecho la vasectomía, una operación que les hacen a los hombres para evitar que embaracen a la mujer cuando tienen relaciones sexuales. Yo no usaba ningún método anticonceptivo porque creía que no había riesgo de salir embarazada.
Todo transcurría normal, hasta que una vez no me bajó la regla. Me empecé a preocupar y me hice un examen de embarazo. Para sorpresa mía, salió positivo. En ese momento la noticia me cayó como un balde de agua fría, como si el piso se me moviera, como una casa donde todo está bien iluminado y de pronto hay un apagón.
Me volví a hacer el examen y de nuevo salió positivo. “¡No puede ser!”, me dije y empecé a dudar si lo que estaba pasando era una realidad o qué. Pensaba: “¿Me habrán violado? ¿Habrá sido un sueño? ¿Cómo podía estar embarazada si él no podía embarazarme?
Los hombres se desentienden
Cuando hablé del asunto con mi pareja, estaba sorprendido por el hecho, pero lo asumió con madurez. El se hizo un examen que se llama espermatograma y confirmó que otra vez estaba produciendo espermas, que aunque eran de baja calidad y baja velocidad, produjeron el embarazo. Esto sucedió porque los conductos por donde pasa el esperma, y que en la vasectomía son cortados, se volvieron a juntar.
Cuando conversamos de qué íbamos a hacer él me dijo: “Bueno, es cosa tuya, no sé qué pensás vos”. Me sentí decepcionada. Cuando estamos en esa situación y nos devuelven la pelota, eso no ayuda mucho.
No sé si es que los hombres no están preparados para dimensionar lo que ese proceso de embarazo implica para nosotras, el cambio de nuestra vida, cuerpo y ser. Para ellos es tan fácil desprenderse hasta de una decisión. Tal vez fue por un asunto de respeto, pero cuando estamos con nuestra pareja y queremos compartir la decisión, pues ellos también se deben involucrar.
Sin información sobre el aborto
Pasaron como dos semanas en las que estuve reflexionando qué hacer. De pequeña en mi casa decían: “Cuidado te vas a hacer un aborto algún día, porque te vas a morir”. Y es que en el pueblo sabíamos de mujeres que habían muerto tras hacerse abortos con ganchos de percha, sondas, en condiciones inseguras y antihigiénicas. Pero nunca escuché que también existían abortos en condiciones seguras, jamás se mencionó que había esa posibilidad.
Yo no estudié en colegios religiosos, pero sí recuerdo que había una clase en la que se debatía sobre el tema y siempre se decía que era contra la vida, contra Dios. Del aborto se hablaba de manera clandestina. Cuando decían de alguna mujer: “Esa abortó, esa le botó un chavalo al fulano”, quedaba marcada.
Descubriendo mis derechos
Yo me sentía segura que mi plan no era tener una hija o hijo porque no estaba preparada y eso me angustiaba. Entonces me preguntaba a mí misma: ¿Qué condiciones tengo para seguir el embarazo? ¿Y si acaso lo voy a seguir, por qué lo voy a hacer? ¿Había algún motivo para continuarlo si no estaba en mí ese deseo?
Yo empezaba a participar en un grupo de mujeres organizadas y estaba enterándome de que había otras maneras de ver nuestra situación. En el grupo sí hablábamos del aborto y me di cuenta de que todas tenemos el derecho de recibir información sobre la posibilidad de interrumpir un embarazo de forma segura.
Un asunto de planes de vida
Creo que para tener relaciones se necesitan dos que deciden hacerlo, no es cierto que todo el tiempo tengamos dominio de nuestras emociones y sentimientos. En esta sociedad a las mujeres se nos culpabiliza por ese hecho.
A mí me gustaría que muchas jóvenes maduraran mejor esa decisión. No es un asunto moral, sino un asunto de planes de vida, de estar preparadas para tener relaciones.
Ahora pienso que el hecho de entrar a una relación sexual sin la debida protección y entendimiento del asunto, nos pone en desventaja a nosotras, porque somos las que tenemos que cargar con el embarazo, vivir, tener y traer al mundo a esa nueva criatura.
En el embarazo las mujeres damos una cuarta parte de nuestro calcio, nutrientes, lo que comemos, sentimos y reímos, eso es una gran responsabilidad. La dimensión en la que nos involucramos las mujeres no es la misma que la del hombre.
Lamentablemente, mujeres y hombres no mostramos la misma madurez frente al asunto. Muchos varones ni siquiera se han detenido a reflexionar el rol juegan en todo esto.
Apoyar y no juzgar
Muchas cosas han cambiado en mi vida con los años, una de ellas es que ahora soy cristiana. Eso me ha ayudado a comprender que la palabra de Dios ha sido interpretada desde la visión de los hombres.
Creo que Dios quiere que sanemos nuestras almas y vidas y traigamos al mundo personas sanas. Sé que no existe un Dios castigador que obliga a traer hijas e hijos al mundo para tenerlos en la miseria o arrastrarlos a cadenas de dolor y sufrimiento.
He oído decir que las mujeres que se hacen un aborto, quedan con traumas y recuerdos. Bueno, es un hecho que siempre estará presente en nuestras vidas porque estuvimos embarazadas, pudo haber sido, pero no fue.
Considero que la Iglesia no debe ir ni apoyar marchas para encarcelar a las mujeres, ni considerar la concepción como el inicio de la vida. Dios no nos juzga, no somos quienes para juzgar.
Las mujeres que abortan lo que necesitan es que no se les culpabilice, porque de por sí ya es una situación difícil. No es cristiano pedir cárcel para las mujeres que abortan.
Nosotras parimos, nosotras decidimos
Si una mujer tiene ocho hijos, está en la miseria total, no tiene marido y decide seguir su embarazo, conociendo sus riesgos, respeto su voluntad. También respeto que una mujer soltera, que gana miles y miles, con todo en sus manos, sin ningún problema y aún así decide abortar, esa es su decisión.
Parir o no es una decisión personal, porque la crianza de los hijos más que un hecho biológico, es un hecho social que nos marca para toda la vida. |
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