| Karen López |
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Esta capitalina de 42 años lleva más de la mitad de su existencia cosechando triunfos en el voleibol y demostrando que la edad no es impedimento para practicar deportesJanyeska Sequeira MoraLa misma energía que la llevó a practicar voleibol desde los 14 años, es la que aún mantiene a Karen del Socorro López Zúñiga en las canchas nacionales. Gracias a su esfuerzo ha ganado muchos reconocimientos por la entrega a este deporte que ha practicado en dos modalidades: en canchas bajo techo y en canchas de arena.
Karen nos cuenta que practicar voleibol fue en principio un pasatiempo de adolescente cuando estudiaba en el Instituto Elvis Díaz de Managua. Pero desde que llegó a un torneo nacional se convirtió en una pasión que se ha extendido hasta la fecha. “No concibo mi vida sin el deporte”, nos recalca esta mujer de un metro con 78 centímetros de altura.
A sus 42 años, Karen lleva 28 en las canchas y ha participado en una larga lista de torneos nacionales e internacionales, donde ha acaparado trofeos y reconocimientos. Por ejemplo, durante seis años fue considerada la mejor jugadora de voleibol del país al ser la primera en la lista de la Selección Nacional de Voleibol Femenino de Salón.
El voleibol, que en español pronunciamos volibol, es un juego entre dos equipos ubicados en una cancha con una red en el medio. Karen nos cuenta que consiste en mantener una pelota en el aire impulsándola con brazos y manos de uno a otro lado de la cancha. La idea es vencer al equipo contrario contestando su juego y pasando la pelota de tal forma que no pueda ser contestada, ya que si ésta toca el piso se pierden puntos.
Con su especial dominio en los ataques con la pelota, al salir de secundaria, Karen consiguió una beca para estudiar Periodismo en la Universidad Centroamericana, UCA. “Por eso mi carrera se la debo al deporte, pero no era ninguna fresca, tenía que esforzarme en ambas para ser la mejor, porque esa es la filosofía de mi vida”, nos dice muy seria.
Desde hace cinco años Karen trabaja en el área de Relaciones Públicas del Instituto Nicaragüense de Juventud y Deportes, y al mismo tiempo como lo ha hecho siempre, entrena todos los días un mínimo de dos horas.
“El deporte ha sido siempre una parte fundamental en mi vida porque practicarlo me ha hecho una mujer saludable. Me ayuda a quitarme el estrés, a mejorar la concentración en mi trabajo y me mantiene en buena forma, lo que me aleja de cualquier tipo de enfermedad”, nos cuenta sobre los beneficios que ha experimentado.
Siempre adelante
Algunos de sus logros más destacados son haberse mantenido de manera continua jugando durante 22 años en la Selección Nacional y haber sido sub campeona dos veces. También es una de las fundadoras del voleibol de playa en Nicaragua, donde también ha sido campeona nacional tres veces.
Otro de sus méritos es tener una placa de Gloria del deporte de la UCA y haber sido declarada como Mejor Jugadora del 2000 por la Federación Nicaragüense de Voleibol. Además, en el 2007 fue galardonada como la Mejor atacadora de la copa centroamericana.
“Siempre jugué fuera del país y tenía muchas ganas de defender mi bandera aquí. Esto se me cumplió en el 2004 donde terminé jugando con una mano fracturada y ganando el sub campeonato centroamericano. Ha sido uno de los mejores momentos en mi carrera. Jugué ante mi afición, con las gradas llenas con un deporte que no es de los favoritos”, nos comenta.
Pero tener sus estantes llenos de trofeos y mantenerse en el medio no ha sido una tarea fácil. “Cuando era de la Selección, nunca falté un solo día a pesar de mis compromisos de trabajo o familiares. Muchas veces entrenábamos diario de las seis a las 10 de la noche los 365 días del año, sin excepciones. Mientras todo mundo iba a fiestas o descansaba, nosotras entrenábamos”, nos dice Karen, mientras insiste en que la disciplina es fundamental para las personas atletas.
Cuando todavía estudiaba Karen quedó embarazada y nos cuenta que salió adelante con el apoyo de su mamá y sus hermanas. “Me enorgullece decir que soy madre soltera, y al igual que otras jugadoras, ser mamas no nos alejó de las canchas. Entrené hasta el tercer mes de embarazo, y una vez que tuve, a los tres meses regresé al entrenamiento. Mi hija, ahora de 14 años, me acompañaba a todos los lugares donde iba, es la razón de mi vida”, nos explica. Buscándose la vida
Con esta nueva responsabilidad, Karen buscó empleo para trabajar en su profesión. Dado que es una atleta, tuvo intenciones de hacerse cronista deportiva pero no pudo desarrollarse en ese campo. Ella nos cuenta que cuando consiguió entrar como presentadora de deportes en un canal de televisión, su decepción fue bien grande.“Trabajaba con poca paga y sin condiciones y encima el dueño del canal me dijo que tenía que llegar de falda chinga y enseñando todo, como objeto sexual, entonces yo me rebelé. Ese mundo es así, pesa mucho la apariencia y yo no soy un objeto, soy una profesional y me salí de allí”, nos comenta con un tono de indignación.
Además estuvo como colaboradora con la sección deportiva del Diario La Prensa, luego trabajó en una revista empresarial, como relacionista pública del Ejército de Nicaragua y con el Comité Olímpico.
Aunque Karen asegura que no le dijeron directamente, en el ambiente deportivo donde se desenvolvía, al pasar de los años comenzó a escuchar bromas debido a su edad, a manera de indirectas para que se retirara. Esos comentarios no la desalentaron, pero sí se cansó de actitudes autoritarias del entrenador, por lo que decidió abandonar el equipo de la Selección Nacional.
"En este país desgraciadamente las trayectorias deportivas se echan al vacío cuando te empiezan a considerar como veterana y te quieren desplazar. Pero creo que cuando uno mantiene su rendimiento no te deben discriminar o hacerte sentir mal. Por eso yo siempre me he dado mi lugar y he luchado por lo que considero justo”, nos dice Karen con ese temperamento que la caracteriza.
En otra cancha
Al salir de la Selección, Karen se juntó con otras jugadoras y comenzaron a promover el voleibol de playa, que se diferencia por usar una cancha de arena y se juega en pareja. “Ya lo jugábamos en los tiempos libres, pero de manera rústica. En el Instituto de Deportes había una medio cancha de arena y agarramos palas y piochas para darle más forma y así arrancamos. Ya son como ocho años los que llevamos y tenemos varios reconocimientos a nivel centroamericano”, nos comenta.
Karen entrena a niños y niñas de 10 a 15 años y a mujeres adultas aficionadas, como el equipo de docentes y trabajadoras de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua-Managua. Su nuevo reto es ser entrenadora certificada porque opina que en general hay una falta de profesionalismo en este oficio.
“Me anima ver que los jóvenes quieren y se esfuerzan por hacer deporte, pero también las mujeres mayores, ¿quién dice que no podemos hacer ejercicios? Yo no pienso en la edad que tengo y eso me anima a seguir jugando más, pero hace falta más promoción. Todavía hay gente que ve el deporte como vagancia y hay que tomar conciencia de sus beneficios y de que es un derecho que tenemos”, finaliza Karen.
Nuestro derecho
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