| La ruta feminista y sus principios |
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La reconocida antropóloga mexicana, Marcela Lagarde, nos comparte los principios éticos que acompañan la filosofía de vida feminista
Sylvia R. Torres
Somos mujeres que trabajamos por nuestros derechos y muchas nos declaramos feministas. Pero, ¿qué valores nos guían?
En agosto pasado tuvimos el honor de escuchar a Marcela Lagarde, destacada feminista mexicana, quien nos compartió su interpretación de lo que ella llama los principios éticos del feminismo. En este artículo vamos a resumir lo expuesto por la antropóloga, porque sus reflexiones nos serán muy útiles para entender nuestra práctica, sentimientos y tareas como feministas.
Al hablar de ética, Marcela se refiere a un conjunto de valores que decidimos practicar de manera consciente, que escogemos utilizando nuestra razón e inteligencia y no solo por impulso del momento o por una creencia. Según el diccionario, la ética abarca el estudio de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir.
Sentimientos y razones
Es importante respaldar nuestras posiciones con ideas y argumentos, no solo con sentimientos o impulsos, señala Marcela, a la vez que insiste en que necesitamos desarrollar argumentos que nos permitan sustentar mejor nuestras propuestas, para que sean razonables y convincentes. No solo tenemos que demandar un derecho, sino explicar claramente por qué lo demandamos.
Igualdad sin discriminación
La igualdad, nos dice Marcela, es la aspiración a que en todas las relaciones podamos ser tratadas igualmente. La discriminación en el trato que nos hacen por ser mujeres es la primera barrera con la que nos encontramos para ejercer nuestra ciudadanía igual que los hombres.
Por ejemplo, es discriminación cuando para solicitar un trabajo nos exigen tener buena presencia, ser menor de 35 años o pertenecer a una iglesia determinada. Además de ser injustos, esos requisitos son ilegales porque ni la Constitución ni el Código Laboral establecen qué significa “tener buena presencia”. Todas las personas calificadas para realizar ese trabajo tenemos derecho de ser contratadas, sin distingos de ninguna clase.
Los principios éticos del feminismo Marcela Lagarde los resume así:
Igualdad ¿Qué es la equidad?
El principio de equidad, explica Marcela, significa igualdad con justicia y requiere tomar medidas necesarias para eliminar la desigualdad.Un ejemplo es el derecho de las niñas a la educación.Es un derecho universal, pero en el mundo hay más niñas analfabetas que niños. Entonces, tenemos que impulsar acciones específicas para promover el acceso de las niñas a la educación.
En algunos países a las familias se les entrega una cantidad de dinero para reponer lo que las niñas ganarían por estar trabajando en lugar de ir a la escuela. Es una medida para reducir la desigualdad, una medida de equidad.
En la sociedad las cosas están ordenadas de tal manera que las mujeres gozamos de menos derechos y tenemos menos poder que los hombres. Entonces, las acciones que tomemos para hacer justicia deben ser tan grandes como esas diferencias.
Plantear la equidad entre mujeres y hombres significa construir la igualdad con justicia. También significa demandar un trato diferente para quienes están en condiciones de desigualdad.
Mujeres y hermanas
Sororidad es una palabra clave en las reflexiones de Marcela Lagarde sobre la manera en que las mujeres vivimos el feminismo. Al hablar de sororidad, ella se refiere al conjunto de sentimientos y acciones para que entre mujeres nos veamos en igualdad, como hermanas.
Respetemos la dignidad e integridad de todas
Marcela recalca que debemos examinar constantemente nuestras actitudes frente a las demás. A veces reclamamos ser iguales frente a los hombres, pero nos comportamos con superioridad frente a otras mujeres.
Siendo defensoras de los derechos humanos, nuestra práctica diaria se enmarca en el respeto a la integridad de las personas. Por eso debemos respetar la integridad y dignidad de todas y cada una.
Eso significa que debemos reconocer que entre nosotras también hay diferencias y que tenemos diversas formas de ver la vida. No podemos, por ejemplo, imponer a otras su emancipación, es decir, imponerles nuestras ideas sobre la libertad y la autonomía y obligarlas a que reivindiquen sus derechos del mismo modo como hemos decidido hacerlo nosotras.
Marcela pone como ejemplo la posición de las feministas en contra o a favor del uso del velo en la cara por parte de las mujeres musulmanas. Muchas de ellas no lo viven como una opresión; por el contrario, al prohibírseles su uso se sienten como desnudas. En esas circunstancias debe haber un diálogo reflexivo sobre por qué usar el velo y no una exigencia de quitárselo.
Marcela afirma que en nuestra lucha debemos cuidar de las otras porque el feminismo es una ideología de bienestar y de derechos humanos y por ello el respeto a la libertad ajena es uno de nuestros principios básicos.
El tema de las libertades es central para nosotras, declaró Marcela en su exposición. En el patriarcado las mujeres no podemos decidir por nuestra propia cuenta, por eso es que las feministas demandamos nuestro derecho a la libertad de decidir.
Pero para gozar de la libertad de elegir es preciso tener opciones. El derecho a decidir significa tener una de las más importantes libertades: la sexual. Por ejemplo, tener derechos a la maternidad libre y voluntaria y a interrumpir un embarazo.
Para poder elegir, precisamos la libertad de pensamiento. Millones de mujeres no gozan de ese derecho porque son oprimidas o porque fueron educadas de tal modo que llegaron a creer que solo deben obedecer y que por eso no necesitan la libertad de pensar.
Nuestro derecho a la seguridad
Muchas mujeres no tienen libertad de movimiento; no pueden salir de su casa, comunidad o pueblo porque se les prohíbe o porque corren graves riesgos si se deciden salir. Por ejemplo, si una mujer es violada mientras va de un lugar a otro a mitad de la noche, en ocasiones las autoridades dicen que ella no tenía nada que hacer en la calle y que se lo buscó.
Vivir seguras, sin temor a perder nuestras vidas, es algo por lo que las feministas estamos luchando frente a la situación de inseguridad que todas las mujeres estamos viviendo de diferentes maneras. Por eso promovemos y apoyamos leyes para que el Estado garantice nuestra seguridad.
Marcela recalca que a muchas mujeres de nuestro tiempo nos cuesta mucho trabajo ejercer la libertad de expresión porque no fuimos preparadas para expresar nuestros pensamientos. Necesitamos desarrollar esa capacidad de expresarnos de diversas maneras.
Al organizarnos y empezar a asistir a talleres y capacitaciones, por ejemplo, muchas de nosotras de repente nos dimos cuenta que tenemos la capacidad de hablar, de decir en voz alta lo que pensamos. Y experimentamos un sentimiento maravilloso cuando vimos a otras escuchándonos y nos sentimos bien de compartir nuestras experiencias y saberes. Ahí estamos haciendo uso de nuestra libertad de expresión.
Construyendo el feminismo
Éste es un resumen de los principios éticos expuestos por Marcela Lagarde que sirven de guía para la política feminista. Podemos aplicar estos principios en todos los ámbitos de nuestra vida: en nuestra organización, nuestra familia, con la pareja, las amistades, con nuestras hijas y compañeras de trabajo...
Son principios y valores que nos ayudarán a conducirnos, pero vale la pena tomar en cuenta que se trata de procesos, que no creamos que de la noche a la mañana todo será perfecto. Lo importante es que nos planteemos el reto de desaprender y reaprender, porque el feminismo es algo que se vive y que construimos a diario.
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