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El VIH no es razón para discriminar
Hace nueve años María Clara quedó embarazada y se hizo los exámenes de rutina, incluido el de VIH y el resultado le dio positivo. Ella es
“Mi marido no me confesó su condición de tener el VIH por miedo a perderme. Además, él creía que no había peligro porque habían pasado dos años desde que le dijeron que tenía el virus y él estaba sano y trabajaba duro para tener todo en la casa. Mi resentimiento con él fue grande, no comprendía cómo pudo haberme hecho eso”, nos cuenta María Clara.
Al darse cuenta de su condición, ella perdió peso y se deprimió, pero no a causa del embarazo o por el desarrollo del virus en su cuerpo, sino por el desprecio de la suegra y cuñados. Le dolía el rechazo y soledad que vivía en la propia casa. Un día se armó de valor y le reveló a su suegra que era su propio hijo quien le había transmitido el VIH.
A partir de ahí la discriminación cambió por un buen trato. Poco a poco la tranquilidad regresó a la familia porque todos se dieron cuenta de que cualquiera puede tener VIH si comete el error de no usar condón al tener relaciones sexuales con una persona que tiene el virus.
¿Qué es el VIH?
VIH significa Virus de Inmunodeficiencia Humana. Entra al cuerpo y destruye todas sus defensas, dejándolo débil ante cualquier enfermedad. La forma más común de adquirirlo es tener relaciones sexuales sin condón.
Además, el virus puede pasar de la madre al bebé durante el embarazo o el parto vaginal. También se transmite cuando se usa la misma jeringa o se recibe una transfusión de sangre de una persona que tiene el virus. No hay ningún riesgo por darse un abrazo, compartir la ropa o los utensilios para comer.
Las personas con VIH son discriminadas porque hay mucha desinformación y temor, además de la equivocada creencia de que esta enfermedad es un castigo divino.
Como el VIH se asocia a la sexualidad, a las personas que tienen este virus se les culpabiliza. A las mujeres las tildan de promiscuas, es decir, de tener varias parejas, y dicen que eso les pasa por vagas y pecadoras. A personas con el VIH alguna gente las rechaza, critica, aísla, golpea e incluso expulsa del hogar.
El rechazo mata
“El VIH no mata, la discriminación sí”, decía el lema de una campaña que hace varios años se hizo en Nicaragua con el fin de hacer conciencia del daño que la discriminación puede provocar en una persona que tiene VIH.
La mejor medicina es la solidaridad
El cariño y el apoyo son tan importantes como los medicamentos. En eso coincidieron varias mujeres entrevistadas que tienen VIH desde hace muchos años. Ellas están organizadas en la Asociación Nicaragüense de Personas que viven con VIH y Sida, Asonvihsida de Chinandega.
Lo que todas y todos podemos hacer por las personas con el VIH o sida es ser solidarias: tratarlas siempre con respeto, ayudarlas a cuidar su salud, apoyar la lucha por sus derechos humanos. Mostrar solidaridad no es lo mismo que sentir lástima. Significa respetar la dignidad de las personas, independientemente de su condición médica o económica.
Cambiemos las cosas
Según las estadísticas del Sistema Local de Atención Integral a la Salud, Silais , en Chinandega hay 929 personas con VIH, entre ellas 34 menores de 18 años. El año pasado el Silais reportó 100 personas más con VIH. De esas, 22 son mujeres embarazadas.
En lo que va del año, Asonvihsida de Chinandega ha recibido 150 denuncias de maltrato contra personas por el hecho de tener VIH. La discriminación ocurre dentro de la familia, en el barrio, en el trabajo y en las instituciones como centros de salud u hospitales.
“Cuando solicitamos empleo en las maquilas, nos exigen la prueba de VIH. Nos niegan la oportunidad dentro de las instituciones del Estado. Para poder trabajar como empleadas domésticas tenemos que ocultar nuestra condición”, revelaron las líderes de Asonvihsida.
Recientemente esta organización denunció que en ese municipio no había antirretrovirales. Eso también es una forma de discriminación, pues el Ministerio de Salud tiene el deber de proveer las medicinas.
Inician campaña con familiares
Asonvihsida, en coordinación con el Silais de Chinandega, impulsa una campaña de sensibilización hacia familiares de las personas con VIH.
“La familia es fuente de apoyo y es una pieza clave para salir adelante”, nos dice la doctora Dilenia Romero, jefa del componente de VIH en el Silais“.
Por eso explicamos a parientes qué pueden hacer para mejorar la vida de sus seres queridos”. Por su parte, Asonvihsida organiza grupos de autoayuda, donde las personas comparten sus experiencias en un ambiente seguro. También gestiona becas de estudio de carreras técnicas u oficios y promueve campañas de solidaridad en los barrios.
A María Clara sentirse acompañada le dio fuerzas para iniciar el bachillerato por madurez. Ahora trabaja en labores domésticas remuneradas y siempre deja un tiempo para visitar a sus compañeras de organización. “A nosotras nos satisface mucho el calor humano de una amistad, ya sea de un familiar, de un vecino o de toda la sociedad”, reflexiona. “Queremos que nos digan: ‘No estás sola, yo te apoyo’”, dice María Clara, segura de que la solidaridad dará como resultado un trato positivo a personas positivas.
Para ver la Ley 238: http://legislacion.asamblea.gob.ni/Normaweb.nsf/($All)/40978D6794DC83B8062570A1005801BB?OpenDocument Para contactar a Asonvishida Chinandega: Fátima López, coordinadora departamental Cel: 8473-5709 Correo: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
*Red de comunicadoras y comunicadores para el abordaje del VIH
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